10 despertares, un embarazo y el camino hacia nuestra calma
Mereces las dos cosas
Recuerdo perfectamente las noches con mi segundo hijo. No eran noches de descanso, eran ciclos infinitos de despertarse una y otra vez; llegamos a contar más de diez despertares en una sola noche.
En aquel entonces, mi realidad era un malabarismo constante: estaba embarazada de mi tercer hijo, mi marido trabajaba en otra comunidad autónoma y solo podía estar en casa los fines de semana. Cada mañana, el despertador sonaba a las 6:30 h y me enfrentaba a media hora de coche para llegar al trabajo.
El cansancio no era solo falta de sueño; era extremo, físico y mental.
Aguantamos al límite de nuestras fuerzas hasta que nació el tercero. En ese momento, la situación se volvió sencillamente insostenible. Sabíamos que algo tenía que cambiar, pero teníamos una línea roja innegociable: cualquier solución debía ser profundamente respetuosa. No queríamos métodos fríos ni lágrimas innecesarias; buscábamos entender, no solo "adiestrar".
“No tienes que elegir entre ser una madre presente y dormir. Mereces las dos cosas.”
Y así, buscando desde el amor y la paciencia, encontramos la calma.
Descubrimos que es posible transformar las noches sin renunciar al apego. Esa experiencia fue la semilla de lo que hoy es Atmósfera de Alegría. Hoy, con cuatro hijos, sé que el descanso no es un lujo, es la base para disfrutar de la crianza.
Si sientes que estás en ese punto de saturación donde yo estuve, quiero decirte algo: no tienes por qué aguantar hasta el límite. Hay otra forma de dormir, y estoy aquí para ayudarte a encontrarla.